crisis
girl, whatever
quién soy cuando no estoy ganando nada cuando no tengo no poseo no logro no obtengo quién soy cuando no estoy haciendo nada cuando no abro no puedo no conquisto no excedo quién soy cuando no soy maravillosa cuando no soy potente ni inteligente ni fantástica quién soy cuando no soy espectacular cuando no soy ingeniosa ni fabulosa ni ingeniosa quién soy
El camino es hacia adentro y en espiral. Eso lo sé.
Bendito sea el archivo de Substack, que me permite verme, como en un caleidoscopio, de diferentes formas en distintos momentos de mi vida, siempre haciéndome la misma pregunta: ¿quién soy sin…? ¿quién soy si no soy…? ¿quién soy? ¿quién soy? ¿quién, Nicole?
—Vas a entrar en una crisis.
Me lo avisa Lucía como avisa el comandante, en un tubo de metal a 10.000 metros de altura, que estamos por entrar en una zona de turbulencia. Pánico me daban las turbulencias hace unos años, curioso coletazo de una de mis tantas crisis: dejé de tenerle miedo al avión. Te diría que hasta me divierte ahora estar ahí, entregada. Es una de las pocas veces en las que me entrego y pienso que, si tengo que morir, no hay nada que pueda hacer; que mi vida está en las manos de otra persona y que tal vez hay peores formas de irse que escuchando música y mirando las nubes desde arriba. Rendición total.
Igual que en un avión, sigo el mismo protocolo; hago lo mismo que hago después de escuchar al comandante avisar eso. Me aseguro de que el cinturón esté más o menos suelto, pero abrochado; me hago un bollo en el asiento y miro a las azafatas: ¿qué están haciendo las que saben? ¿Qué hacen las que lo viven con naturalidad? La miro a Lu, que está acompañándome desde que volví de Estados Unidos totalmente desabastecida, y no está preocupada.
—Es algo bueno —dice—. Vas a salir mejor de acá.
Una vez más, me rindo.
Caminé veinte años en espiral, alejándome de lo que la Nicole diminuta tenía bien claro, y ahora llevo dos años caminando en espiral hacia adentro, volviendo, siguiendo las miguitas que me dejó para que no me pierda en el camino de regreso a casa. No me queda otra que entregarme a esta marea que me inunda de vulnerabilidad cada vez, crisis tras crisis. ¿Quizás sea por eso que estoy poniendo todo para volver a surfear? ¿Para recordar visceralmente que de eso se trata estar viva: disfrutar la ola, llegar a la orilla, pasar la rompiente, entender el patrón de la marea, saber que todo forma parte de la misma sensación de felicidad que da estar subida a la tabla? Si no remo, si no me caigo, si no me rompe una ola encima, si no aguanto la respiración, si no confío, si no me entrego, no llego nunca al lugar perfecto en el que tengo que estar, donde el mar, la tabla, el aire, el sol y yo somos una composición perfecta. Tal vez sí.
quién soy cuando no estoy ganando nada cuando no tengo no poseo no logro no obtengo quién soy cuando no estoy haciendo nada cuando no abro no puedo no conquisto no excedo quién soy cuando no soy maravillosa cuando no soy potente ni inteligente ni fantástica quién soy cuando no soy espectacular cuando no soy ingeniosa ni fabulosa ni ingeniosa quién soy
Llegué al final de la espiral, al menos de esta pregunta. Me encuentro cara a cara con la Nicole que tuvo que crear una armadura de grandiosidad para mantenerse con vida. Está cansada, igual que yo. El camino fue largo para las dos. Sostener eternamente una zanahoria, correr, perseguir, perder el aire, trastabillar, seguir, sin poder parar. Me sorprende que haya aguantado tanto.
Quiero relevarla. Quiero decirle que puede parar. Quiero decirle que no hay nada que demostrar, que ya existir es maravilloso, que ya es espectacular. Que no hace más falta la armadura, que todo está dicho, que todo está demostrado. Que hay mucho camino por delante, que esta vez lo podemos hacer tranquilas, sin ir a fondo, tomando mate en el auto, escuchando música, frenando para sacarle fotos a los girasoles y a las cabras del camino, con la ventanilla abierta, haciendo olas con las manos. Que no necesitamos un GPS afuera porque ya está integrado, que ya llegué, que fue perfecto así.
No digo nada. Simplemente me siento. Estamos las dos agitadas, medio llenas de tierra, un poco golpeadas. No pasa nada, va a sanar. En total silencio, suspiramos. Le sostengo la mano. Y miramos, por fin, las dos hacia adelante.


Me llegó al cora ❤️🩹🥹 justo lo que necesitaba leer hoy!
Leer esto se siente como aliviarse de un peso enorme por un rato. 🧡